OLGA POBLETE

Luchadora y académica, es una de las figuras más importantes del movimiento femenino, de la educación y de las luchas por la paz en Chile.
Nació en Tacna -entonces bajo control chileno- el 21 de mayo de 1908 y murió en Santiago el 17 de julio 1999. Hija de madre soltera, Olga Poblete vivió modestamente su niñez y adolescencia. Estudiosa y distinguida alumna de secundaria, ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde se recibió como profesora de historia, geografía e instrucción cívica.
Desde muy joven armonizó su trabajo académico con actividades sociales y reivindicaciones democráticas y pacifistas. Militó en el Frente Popular, que llevó al triunfo a Pedro Aguirre Cerda en 1938. Igualmente participó en el apoyo a la República Española atacada por el fascismo, y en la solidaridad con los refugiados republicanos.
Junto con Graciela Mandujano, Marta Vergara, Elena Caffarena y otras precursoras del feminismo en Chile, fundó el Movimiento pro Emancipación de las Mujeres de Chile (Memch), una iniciativa por la igualdad de la mujer, el derecho a voto y el compromiso con el cambio social que incluía también reivindicaciones como el divorcio y el aborto regulado.
Olga Poblete estuvo becada en Estados Unidos para perfeccionarse en docencia en historia y geografía. Allí obtuvo un magister en educación de la Universidad de Columbia. En Chile fue una de las fundadoras del Liceo Experimental Manuel de Salas, un hito en el avance de la nueva pedagogía y el cambio en la educación de niños y jóvenes. Se especializó en la historia del Extremo Oriente y Africa, cátedra que le fue muy útil para su trabajo en el Movimiento de Partidarios de la Paz. Por su trabajo y compromiso fue galardonada en 1962 con el Premio Lenin de la Paz.
Tenía 65 años cuando el golpe militar la obligó a dejar la Universidad de Chile. Siguió luchando junto a mujeres que procedían del Memch. Organizó las “canastas alimenticias” para trabajadores cesantes, dio charlas, montó exposiciones y escribió libros. Decía que su rol en ese momento era ser “una educadora clandestina”. Su último ensayo “La guerra, la paz, los pueblos” lo publicó en 1990.
Su nombre se conserva entre los luchadores por la igualdad, la cultura, la paz y la democracia. Generaciones de ex alumnos y ex alumnas la recuerdan con agradecimiento.

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 832, 10 de julio, 2015